Chile Molido

4.00€

/ 100 gramos

Chile seco molido en polvo, de sabor intenso y muy picante. Lista para usar: basta una pizca para dar un toque picante a guisos, legumbres, arroces, pasta, salsas, aliños, carnes, pescados y mariscos. Apta para veganos.

La cayena molida es un pimiento seco picante, también conocido como guindilla o chile, molido en un polvo fino de color rojo anaranjado. Es una de las formas más prácticas de añadir picante a la cocina, ya que se reparte de forma uniforme y permite dosificar con precisión.

Su sabor es intenso y muy picante, y su aroma, picante. Al estar molida, su picor se integra rápidamente en el plato, por lo que es perfecta para salsas, aliños, adobos y mezclas de especias en las que no se quieren trozos.

Combina a la perfección con todo tipo de platos salados: guisos, sopas, legumbres, arroces, verduras, salsas, asados, patatas, pasta, estofados, carnes, pescados y mariscos. Es un ingrediente habitual en adobos, marinados para barbacoa, salsas picantes, platos de cocina mexicana, cajún, india y asiática, y en recetas tan nuestras como las patatas bravas.

Además de su sabor, la cayena contiene principios activos con efecto antioxidante, analgésico suave, estimulante del metabolismo y antiinflamatorio.

Formato: 100 g de cayena molida.
Ingrediente: cayena.

Sobre los alimentos:
Espolvorea una pizca directamente sobre los alimentos crudos o ya cocinados: carnes, pescados, mariscos, huevos, patatas, verduras, pizzas o pasta.

Durante la cocción:
Añade una pequeña cantidad a guisos, sopas, legumbres, arroces, salsas o sofritos. Al estar molida, se integra rápidamente en el plato.

En salsas, aliños y vinagretas:
Mézclala con aceite de oliva, vinagre, limón, mayonesa, yogur o tomate para preparar salsas picantes, aliños y vinagretas. Por ejemplo, unas gotas de limón, aceite y una pizca de cayena convierten una mayonesa en una salsa picante para patatas o marisco.

En adobos y marinados:
Combínala con pimentón, ajo, comino, orégano y aceite para preparar adobos y marinados para carnes y pescados.

Empieza siempre con una pizca muy pequeña y ve probando: es muy picante y es más fácil añadir que quitar.

– Dosifícala con la punta de un cuchillo o una cucharilla pequeña: una pizca suele ser suficiente.
– Añádela poco a poco y prueba antes de añadir más.
– Si te pasas de picante, un poco de nata, yogur, leche de coco o patata ayuda a suavizar el plato.
– Combina muy bien con pimentón, ajo, comino, orégano, limón, tomate, chocolate negro y marisco.
– Prueba a añadir una pizca a chocolates calientes, salsas de chocolate o frutas como el mango y la piña para un contraste dulce y picante.
– Conservar en un recipiente hermético, bien cerrado, en lugar fresco, seco y protegido de la luz: molida pierde aroma y color más rápido que entera.

– Sin alérgenos declarados. Apta para veganos.
– Puede contener trazas de gluten, sésamo, frutos secos, mostaza, soja, huevo o leche.
– Embarazo: puede tomarse con moderación, como condimento.
– Muy picante: úsala con moderación y evítala si tienes el estómago sensible, gastritis o úlcera. No recomendada para niños.
– Evita inhalar el polvo al abrir el envase o al espolvorearla, ya que puede provocar estornudos, tos o irritación.
– Al manipularla, evita tocarte los ojos, la nariz o la boca, y lávate bien las manos después.
– Mantener fuera del alcance de los niños.

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