Chile Entero

2.50€

/ 100 gramos

Pequeños chiles secos y enteros de la variedad «ojo de pájaro», de sabor intenso y muy picante. Perfectos para dar un toque picante a guisos, legumbres, salsas, pescados, mariscos y platos de inspiración asiática. Apta para veganos.

La cayena o chile ojo de pájaro es un pequeño pimiento seco y muy picante, también conocido como guindilla o chile. Debe su nombre a su pequeño tamaño y a su forma alargada y puntiaguda. Se presenta en chiles secos y enteros, de color rojo intenso.

Su sabor es intenso y muy picante, y su aroma, suave y picante. Aunque es pequeño, su picor está muy concentrado, por lo que basta con una pequeña cantidad para transformar un plato.

Es muy empleado en la gastronomía del Sudeste Asiático y de África, y hoy su uso se ha extendido por todo el mundo. Combina a la perfección con legumbres, guisos, sopas, verduras, salsas, asados, patatas, estofados, carnes, pescados y mariscos. Es ideal para platos como las gambas al ajillo, los salteados al wok, los curris, el pil-pil o los aceites picantes caseros.

Además de su sabor, la cayena contiene principios activos con efecto antioxidante, analgésico suave, estimulante del metabolismo y antiinflamatorio.

Formato: 100 g de cayena o chile ojo de pájaro, seco y entero.
Ingrediente: cayena o chile ojo de pájaro.

Entera o partida, durante la cocción:
Añade uno o dos chiles, enteros o partidos, a guisos, legumbres, sopas, salsas o sofritos durante la cocción. Como su picor está muy concentrado, retíralos antes de servir. Si quieres un picante más suave, úsalos enteros; si lo quieres más intenso, pártelos para que liberen las semillas.

Al ajillo y en aceite:
Dora uno o dos chiles en el aceite junto con el ajo antes de añadir gambas, setas, pulpo o bacalao.

Molida o triturada:
Muele o tritura los chiles en un mortero o molinillo y espolvorea una pequeña cantidad sobre los alimentos crudos o ya cocinados, o úsala en salsas, aliños, adobos y marinados.

Aceite picante casero:
Introduce unos chiles enteros en una botella de aceite de oliva y déjalo reposar varias semanas en un lugar fresco y oscuro. Úsalo para aliñar pizzas, pastas, carnes o verduras.

Empieza siempre con poca cantidad y ajusta al gusto: es más fácil añadir picante que quitarlo.

– Usa muy poca cantidad: uno o dos chiles suelen ser suficientes para un plato de 4 personas.
– Retira los chiles enteros antes de servir para evitar que alguien los muerda por error.
– Las semillas y las membranas interiores concentran gran parte del picor: retíralas si quieres un picante más suave.
– Si te pasas de picante, un poco de nata, yogur, leche de coco o patata ayuda a suavizar el plato.
– Combina muy bien con ajo, jengibre, limón, lima, cilantro, tomate, leche de coco, marisco y legumbres.
– Conservar en un recipiente hermético, en lugar fresco, seco y protegido de la luz.

– Sin alérgenos declarados. Apta para veganos.
– Puede contener trazas de gluten, sésamo, frutos secos, mostaza, soja, huevo o leche.
– Embarazo: puede tomarse con moderación, como condimento.
– Muy picante: úsala con moderación y evítala si tienes el estómago sensible, gastritis o úlcera. No recomendada para niños.
– Al manipularla, evita tocarte los ojos, la nariz o la boca, y lávate bien las manos después. Si vas a partirla o triturarla, puedes usar guantes.
– Mantener fuera del alcance de los niños.

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