Rosa de Jericó

6.00€

/ 100 gramos

Planta del desierto que se abre al contacto con el agua y vuelve a cerrarse al secarse, una y otra vez. Conocida como «planta de la resurrección», es un símbolo tradicional de protección, prosperidad y buena suerte para el hogar.

La rosa de Jericó (Anastatica hierochuntica) es una pequeña planta de los desiertos de Oriente Medio y el norte de África, también conocida como anastática, del griego «anastasis», resurrección. Su nombre científico, hierochuntica, hace referencia a Jericó.

Su gran singularidad es su capacidad de contraerse y quedar cerrada y seca durante años, y volver a abrirse al contacto con el agua o la humedad, desplegando sus ramas como si cobrara vida de nuevo. En la naturaleza, al secarse, el viento la arranca y la arrastra por el desierto, y al abrirse con la lluvia dispersa sus semillas.

Esta asombrosa transformación la ha convertido en un símbolo de renacimiento y esperanza en muchas culturas. Según una antigua leyenda, cuando Jesús se retiraba a orar en el desierto, la rosa de Jericó se detenía a sus pies y, al abrirse con el rocío de la madrugada, le ofrecía sus gotas de agua para calmar su sed. Conmovido, Jesús la bendijo.

Desde entonces, la tradición popular la considera una planta que atrae el amor, la paz, la fuerza, la felicidad, la prosperidad y la buena suerte en el trabajo y los negocios, y la coloca en el hogar como amuleto de protección.

Una pieza decorativa única y un regalo con mucho significado.

Cómo abrir tu rosa de Jericó:
Coloca la rosa en un recipiente con agua a temperatura ambiente, cubriendo solo la base. En pocas horas empezará a abrirse. Puedes sacarla y dejar que se cierre de nuevo cuantas veces quieras.

Ritual tradicional de los 7 días:
1. Días 1 a 3: llena un recipiente con agua hasta la mitad y coloca la rosa. Déjala tres días sin cambiar el agua.
2. Día 4: saca la rosa y enjuaga el recipiente solo con agua y tus manos, sin jabón. Vuelve a llenarlo hasta la mitad y coloca de nuevo la rosa, otros cuatro días sin cambiar el agua.
3. Día 7: llena el recipiente hasta cubrir por completo la rosa y añade, según la tradición, una llave de casa (protección del hogar), 5 monedas doradas (trabajo y dinero) y una alianza (protección de la pareja y los hijos). Puedes acompañarlo con esta oración:
«Divina rosa de Jericó, por la bendición que recibiste, la virtud que encierras y el poder que se te concedió en el amor a Jesús y su infinita misericordia, te ruego que protejas este lugar y a todos los míos de cualquier mal o adversidad».
4. Mantenla en agua 7 días más, cambiando el agua cada 2 o 3 días.
5. Después, sácala con cuidado y déjala en un lugar fresco y seco para que vuelva a cerrarse, lo que tarda entre 10 y 15 días.

– Usa agua a temperatura ambiente. Si es posible, mejor sin cal (filtrada o de lluvia).
– Colócala en un lugar visible de la casa, como la entrada o el salón.
– No la dejes permanentemente en agua: alterna periodos en agua con periodos de secado para evitar que se pudra.
– Si el agua se enturbia o huele mal, cámbiala y enjuaga el recipiente.
– Cuando no la uses, guárdala cerrada en un lugar seco. Puede conservarse durante muchos años.
– Es un regalo original para inauguraciones de casa, nuevos negocios o como amuleto de buena suerte.

– Producto decorativo. No apto para el consumo: no ingerir ni preparar en infusión.
– Mantener fuera del alcance de niños y mascotas, sobre todo mientras está en agua.
– No bebas el agua en la que se ha sumergido la rosa ni la uses para otros fines, especialmente si contiene monedas u objetos metálicos.
– Es normal que la planta suelte algo de tierra o pequeños restos al abrirse por primera vez. Puedes enjuagarla suavemente con agua.
– Las propiedades atribuidas a la rosa de Jericó pertenecen a la tradición popular y espiritual.

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