Pimienta Blanca en Grano
4.00€
/ 100 gramos
Granos enteros de pimienta de sabor especiado y picante, más penetrante y dulzón que la pimienta negra. Perfecta para moler al momento o para aromatizar guisos, estofados, sopas, caldos y arroces. Apta para veganos.
La pimienta blanca procede del mismo fruto que la pimienta negra (Piper nigrum), pero se recolecta cuando el grano ya está maduro y se pela antes de secarlo, retirando su piel exterior. El resultado es un grano de color claro, liso y con un carácter propio.
Su sabor es especiado y picante, y su aroma, suavemente picante. Es muy parecida a la pimienta negra, pero con un sabor y unos aromas más penetrantes y dulzones.
En grano entero, la pimienta conserva mucho mejor sus aceites esenciales y su aroma que una vez molida, por lo que es la opción ideal para quienes prefieren molerla en el momento con un molinillo o un mortero y disfrutar de toda su intensidad.
Combina a la perfección con todo tipo de platos salados, en especial con guisos, estofados, cremas, sopas, caldos, arroces, carnes y pescados. Los granos enteros son perfectos para aromatizar caldos y cocciones largas, y una vez molidos resultan ideales para platos de color claro como bechamel, purés, salsas blancas o pescados blancos.
Además de su sabor, la pimienta blanca contiene principios activos con efecto antioxidante, tónico y antiinflamatorio.
Formato: 100 g de pimienta blanca en grano.
Ingrediente: pimienta blanca.
En grano entero:
Añade los granos durante la cocción de guisos, estofados, sopas, caldos o arroces para que aromaticen lentamente el plato. Como su sabor puede ser muy intenso, puedes retirarlos antes de servir. Un truco práctico es meterlos en una bolsita de tela o un infusor de especias para retirarlos fácilmente.
Recién molida:
Muele los granos con un molinillo o machácalos en un mortero justo antes de usarlos. Espolvorea sobre carnes, pescados, verduras, huevos, cremas o purés, crudos o ya cocinados.
En aliños y marinados:
Machaca ligeramente los granos y mézclalos con aceite de oliva, limón, ajo o hierbas aromáticas para aliñar carnes y pescados.
Ajusta la cantidad a tu gusto: su sabor es intenso, por lo que suele bastar con poca cantidad.
– Úsala en platos de color claro (bechamel, purés, cremas, mayonesa, pescados blancos) para no alterar su aspecto.
– Añádela al final de la cocción: su aroma es volátil y se aprecia mejor si no se cocina en exceso.
– Empieza con poca cantidad, ya que su sabor es más penetrante que el de la pimienta negra.
– Combina muy bien con nata, mantequilla, nuez moscada, limón, patata, coliflor, pollo y pescados blancos.
– Muélela justo en el momento de usarla: así conservará todo su aroma y su intensidad.
– Para cocciones largas (caldos, fondos, estofados), utiliza los granos enteros y retíralos antes de servir.
– Una vez molida, es perfecta para platos de color claro (bechamel, purés, cremas, salsas blancas, pescados blancos), ya que no deja puntos oscuros.
– Empieza con poca cantidad, ya que su sabor es más penetrante que el de la pimienta negra.
– Combina muy bien con nata, mantequilla, nuez moscada, laurel, limón, patata, pollo y pescados blancos.
– Conservar en un recipiente hermético, en lugar fresco, seco y protegido de la luz. En grano mantiene su aroma mucho más tiempo que molida.
– Sin alérgenos declarados. Apta para veganos.
– Puede contener trazas de gluten, sésamo, frutos secos, mostaza, soja, huevo o leche.
– Embarazo: puede tomarse con moderación, como condimento.
– Tiene un sabor picante: úsala con moderación si tienes el estómago sensible.
– Si la usas en grano entero, retira los granos antes de servir para evitar morderlos, especialmente en platos destinados a niños.
– Mantener fuera del alcance de los niños.
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